Podría decirse, también, que lo que se pone en juego al
medir el Jorgito y el Capitán del Espacio son dos ideologías, dos formas de ver
el mundo igualmente válidas. El Jorgito es generoso, señores. Generoso, claro,
dentro de los límites de un alfajor de su valor. Pero tiene una buena cantidad
de dulce de leche y, si uno lo come con mediana atención, por momentos hasta
empalaga. Es rico, también, pero su cualidad sobresaliente es la abundancia. A
la hora del hambre, amigos, no hay ninguna duda.
El Capitán del Espacio, en cambio, para la pelota, se toma
su tiempo, mira a los costados, mete un pase gol. El Capitán del Espacio es
Riquelme; mucho más modesto, humilde desde su mismo circuito de distribución
hasta su envoltura, digámoslo, cuanto menos discutible. No esperes que te
deslumbre de un bocado, que te haga acabar, no. Tampoco esperes que te cambie
la vida. Dos cosas: ¿está sobrevalorado? Sí. ¿Es, de todas formas, un alfajor
distinto? También. Porque lo de Riquelme fue exagerado, digamos que es Riquelme
en un par de años jugando un torneo interno de señores de más de cincuenta y
cinco años. Y haciendo la diferencia, obvio.
(Hay que decir, claro, que el Capitán del Espacio, al menos
en Capital, y a pesar de que en la teoría se ubica en el mismo estrato que los
Jorgito, está apenas o bastante más caro, dependiendo de lo paqueta que sea la
zona y de la oferta y la demanda y todo eso, que su contrincante. Un día
tendremos que referirnos al Capitán como objeto de culto y bla bla bla, pero no
hoy).
Y ahora hablando un poco más concretamente, el Capitán del
Espacio es mucho más delicado que el Jorgito. La mayor diferencia, como en
todo, nace en el dulce de leche, que en conjunción con la masa da como
resultado un sabor especial, prolijo, muy sutil para lo que suele esperarse de
alfajores —más que— populares. Cuando comés un Jorgito es difícil eludir
la impresión de que la calidad es mala: el dulce de leche, aunque rico y
abundante, tiene algo como ácido e invasivo (muy pero muy característico, por
lo demás, del Jorgito), y la masa es menos masa, se disgrega más fácil y, en
definitiva, es más berreta. En el Capitán del Espacio no, pero en todo caso hay
que hacer un esfuerzo para advertirlo. En cuanto a la cobertura de azúcar
glaseada no noté grandes diferencias.
Concluyamos lo siguiente: que el Capitán del Espacio es
definitivamente más rico y más interesante, pero que el Jorgito es más
generoso, más chancho, y que si estás de bajón es una opción dignísima.
Aplausos para ambos, han jugado limpiamente.